miércoles, 3 de junio de 2009

elecciones

La Democracia tiene sentido o calidad, sólo si el elegido cumple sus promesas. El incumplimiento es simplemente una burla al concepto de Democracia. Esta es una verdad tan obvia y sumamente importante, pero en muchos países ocurre con frecuencia que el elegido no solamente olvida lo prometido sino que incluso hace lo contrario. Y existe otro concepto obvio, que es el que un presidente no puede mentirle a su pueblo. En ambos casos, los elegidos no solamente deberían ser destituidos, sino también juzgados y condenados.
¿Qué sentido tiene la Democracia si el elegido o elegidos incumplen las promesas?
¿Se puede permitir que un presidente mienta deliberadamente a su pueblo?
Los pueblos en general viven agobiados por sus temas particulares, y en su inmensa mayoría no se percatan del accionar de sus gobernantes, congresistas, alcaldes, etc. Y esto aprovechan los elegidos para incumplir sus promesas o compromisos de cuando fueron candidatos. También algunos elegidos usan herramientas efectistas para distraer a sus electores.
Si los pueblos quieren tener Verdadera Democracia o Calidad Democrática, deberían lograr que en sus constituciones se establezcan las cinco principales promesas de los candidatos; de forma que esas sean las guías principales que obliguen a desarrollar a los elegidos; precisándose también que en caso de incumplimiento se destituiría y se juzgue al presidente, congresistas, alcaldes y otros elegidos en las urnas.
Es posible también que en determinadas circunstancias, lo prometido no convenga a los electores por circunstancias cambiantes. En ese caso, sólo se justifica cambiar o modificar lo prometido, pero consultando antes, mediante plebiscito, con los electores.